Cartas

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CARTAS

Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco…

Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material, pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones, pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piense que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

 

Entrevista a Bronnie Ware

Bronnie Ware es una escritora australiana que trabajó como enfermera durante muchos años en un hospital, en cuidados paliativos, asistiendo a enfermos con el fin de aliviarles el dolor en el tiempo que les quedaba de vida. A partir de su experiencia, escribió un artículo que más tarde se convirtió en libro editado en España con el título de Los cinco mandamientos para tener una vida plena.

Convertida en una escritora de renombre y fama mundial, esta enfermera, ha visto como su libro ha sido traducido a 27 idiomas «La gente crece mucho cuando se enfrenta a su propia mortalidad«, dice Ware. «Aprendí a no subestimar la capacidad de nadie para crecer. Algunos cambios fueron fenomenales. Cada uno experimenta una variedad de emociones: negación, miedo, enojo, remordimiento, más negación y eventualmente aceptación. Cada paciente individual encontró su paz antes de partir».

¿Qué hubieran cambiado en sus vidas?

A sus pacientes, todas personas enviadas a sus casas para morir en un entorno amigable, ella les preguntó acerca de las cosas que hubieran hecho de modo diferente en sus vidas y «una y otra vez surgieron temas comunes».

1) Ojalá hubiese tenido el coraje para vivir una vida auténtica por mí mismo

No la vida que otros esperaban de mí. Es el auto reproche que más ha escuchado Bronnie Ware. «Cuando la gente se da cuenta de que su vida está casi terminada y mira hacia atrás con lucidez». La Calobiótica y el Mindfulness son dos buenas propuestas para trabajar esto.

2) Ojalá no hubiese trabajado tanto

Es el remordimiento masculino por excelencia. «Todos los hombres que atendí lamentaron profundamente haber empleado la mayor parte de sus vidas en la rutina laboral», dice Ware.

3) Me hubiese gustado expresar mis sentimientos

«Mucha gente reprime sus sentimientos para mantenerse en paz con los demás. Como resultado de esto, se instalan en una existencia mediocre y nunca llegan a convertirse en lo que verdaderamente son capaces de ser. Muchos desarrollan enfermedades relacionadas con la amargura y el resentimiento que arrastran por este motivo»- explica-

4) Lamento no haberme mantenido en contacto con mis amigos

Frecuentemente se valora las amistades «Muchos han quedado tan atrapados en sus propias vidas que han dejado amistades de oro perderse a través de los años». «Vi un muy profundo remordimiento por no haber brindado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo», cuenta.

5) Desearía haberme permitido ser más feliz

«Muchos no se dan cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Se han quedado trabados en viejos patrones y hábitos. El miedo al cambio los ha llevado a fingir ante los demás, y ante sí mismos, que eran felices.» La Universidad de Harvard tiene 13 propuestas para alcanzar la felicidad que os ayudarán en esta búsqueda.

 

Carta de despedida

Siempre he planificado bien las cosas. Me gustan las listas y las plantillas, las notas con lo que tengo que hacer y los objetivos. Soy muy buena emprendiendo, pero, sinceramente, también me aburro con facilidad y pierdo el interés cuando la emoción inicial se pasa.

No he tenido el privilegio de poder aburrirme del cáncer. No es algo que puedas dejar sin más si no te apetece ese día. No existe un botón que puedas apagar de un día para otro. Al menos, no para mí. Desde mi primer día como paciente de cáncer he asistido a todas las pruebas, citas y consultas. He probado todos los tratamientos posibles, desde las terapias médicas habituales hasta el requesón con aceite, la acupuntura y el zumo de col. El cáncer se ha convertido en nuestra vida. Vacaciones, cortes de pelo, clases de helicóptero… Todo ha estado planeado en torno a fines de semana buenos o malos por la quimioterapia. Danny y Lu, inocentes e inconscientes espectadores, han pasado su infancia protegidos, pero también dictados por mis diversos regímenes. Esto es lo único que han llegado a saber, pero espero que se las apañen para seguir siendo unos niños tan buenos, satisfechos y amados.

La inocencia de la que les hemos protegido se ha tenido que manifestar ahora. Después de mi cumpleaños, empecé a sentirme indispuesta. Fuimos al hospital que lleva mi seguimiento. Por desgracia, al hacerme un nuevo escáner, los resultados fueron devastadores. Ya no contábamos con el plan de acción mes a mes con un par de meses de regalo al final. Me dieron unos días de vida, con suerte un par de semanas. Se suponía que no podía irme del hospital, pero, de algún modo, me las arreglé para salir de ahí en el último momento y volver a casa a pasar el poco tiempo que me queda con mis queridos hijos y marido.

Mientras escribo esto, estoy sentada en el sofá, relativamente sin dolor, y ocupada con mis pequeños proyectos, arreglando el funeral y vendiendo mi coche. Cada mañana nos despertamos agradecidos porque puedo achuchar y besar a mis bebés.

Cuando leáis esto, yo ya no estaré aquí. Rich estará intentando mantenerse en pie, intentando comprender algún día en algún momento que yo no volveré a despertarme a su lado. Me verá en sueños, pero con la brutal luz de la mañana descubrirá que la cama está vacía. Sacará dos tazas del armario, pero se dará cuenta de que sólo tiene que preparar un café. Lucy pedirá que alguien le alcance la caja de los coleteros, pero no habrá nadie que le trence el pelo. Danny habrá perdido uno de sus policías Lego, pero nadie sabrá exactamente ni dónde está ni dónde buscarlo. Vosotros iréis a ver la última actualización del blog, pero no habrá ninguna más. Éste es el último capítulo.

De este modo, voy dejando un agujero injusto, cruel y sin sentido, no sólo en Halliford Road, sino en todas las casas, pensamientos y recuerdos de otros seres queridos, amigos y familias. Lo siento mucho. Me encantaría estar con vosotros, riendo, probando un nuevo alimento milagroso, diciendo tonterías de las mías. Tengo mucha vida por vivir, pero sé que no podré. Quiero estar presente para mis amigos y saber cómo les va la vida, quiero ver a mis hijos crecer, y quiero hacerme vieja y gruñona con Rich. Pero todas estas cosas se me niegan.

No obstante, a vosotros no os las están negando. Así que, en mi ausencia, por favor, por favor, disfrutad de la vida. Cogedla con las dos manos, agarradla, agitadla y creed en ella cada instante. Adorad a vuestros hijos. No tenéis ni idea de lo privilegiados que sois por poder gritarles cada mañana para que se den prisa y se laven los dientes.

Abrazad a esa persona que queréis y si no os devuelve el abrazo, encontrad a alguien que sí lo haga. Todo el mundo se merece querer y ser querido. No aceptéis menos. Buscad un trabajo que os guste, pero no os hagáis esclavos de ello. Al final, en la lápida no pondrá “ojalá hubiera trabajado más”. Bailad, reíros y comed con amigos. Las amistades verdaderas, fuertes y sinceras son un privilegio y una elección que tenemos que hacer, no como la lealtad que debemos mostrar por un vínculo sanguíneo. Elegid sabiamente a vuestros amigos y queredlos con todo vuestro amor. Rodeaos de cosas bonitas. En la vida hay muchas sombras y mucha tristeza; buscad ese arcoíris y enmarcadlo. Hay belleza en todo. A veces sólo hay que esforzarse un poco más para verlo.

Esto es todo por mi parte. Muchas gracias por el amor y la simpatía que me habéis mostrado con pequeños gestos en los últimos 36 años. Desde las niñas que, con seis años, me empujaron a las ortigas, hasta los viudos que en la última semana me han contado lo que sus mujeres hicieron para preparar a sus hijos y a todo el mundo. Ellos, y todos vosotros, me habéis ayudado de alguna forma a convertirme en la persona que he sido.

Por favor, haced que todo este amor por mí pase ahora a Rich, a mis hijos, a mi familia y a mis amigos íntimos. Y cuando cerréis las cortinas esta noche, buscad una estrella: seré yo, mirando hacia abajo, con una piña colada y una caja de bombones (de los caros en la mano.

Buenas noches se despide

Charly XX

 

Rose Marie Milles

Primeramente, permitís que me presente, pues en 2020 tendré 70 años, y es posible que yo sea uno de vuestros residentes. Cómo puede ser que en aquel momento sea incapaz de comunicaros mis deseos, aprovecho la ocasión que tengo hoy para hacerlo y para deciros cómo querría que me cuidarais si tuviera que pasar una larga estancia en el geriátrico.

En primer lugar, me gustaría conservar mi identidad: yo soy la señora Mijos, y es así como deseo que se me grite. No quiero convertirme en «abuela» o «Rosa» o «la señora de la cama número 9, sino que quiero mantener el nombre a que estoy acostumbrada, quiero continuar siendo la señora Rose Marie Mijos.

Una de las cosas más importantes para mí es la independencia. ¿Podré tener una habitación individual? Probablemente no. En tal caso, enfermeras, vigiláis bien que las cortinas estén corridas alrededor de mi cama mientras me lavan o me visten.

Si me tenéis que lavar, aseguraos por favor que el agua sea caliente y no tibia. No soporto el agua fría para lavarme y todavía lo soportaré menos cuando sea anciana. Poned mucha atención en secarme bien; no hay nada tan desagradable como sentirse medio mojada. Si me bañáis, cuidad mi intimidad y dignidad tanto como os sea posible. Tened la gentileza de calentar la toalla, os lo agradeceré. Al ser enfermera, he cuidado siempre mucho mis uñas; por eso espero que me las mantengáis siempre limpias y cortas, y, es posible que necesite la visita del podólogo cada dos o tres semanas.

Si no soy capaz de vestirme sola, espero que la enfermera que me cuide se esfuerce a cuidar mi apariencia. Me gustaría que pusiera mucha atención cuando combine mis jerséis y mis blusones con mis faldas, mis chaquetas con mis trajes. Que no me ponga medias viejas (o pantys) con carreras, que no permitan que la combinación apunte por debajo de mi traje y, por Dios, ¡que no me anuden las medias bajo de las rodillas! Después, una vez vestida, ¿podrán peinarme? Espero que sí, seguro que no os olvidaréis y que me lavaréis los dientes.

Me gustaría ir una vez en la semana a la peluquería, pero no se les ocurra ponerme en el cabello pasadores, cintas o turbantes de colores.

Algún día iré a la sala: si pudiéramos estar allá tranquilos…Estoy segura que no es necesario dejar la televisión encendida todo el día sin preocuparse de si alguien lo está mirando….

Si tengo libros cerca, cuidaos que tenga mis ojeras; si no, me será imposible leer.

Si en el momento de la comida soy incapaz de cortar los alimentos, confío que lo haréis por mí. Si es preciso, no tengo ningún inconveniente en comer con la cuchara, siempre que me sirvan la comida en un plato hondo y no en un plato plano, que me obligaría a ir a la cacería de los alimentos.

Me gustaría tener servilleta, aunque sea de papel; pero si se puede evitar el babero…

No os pongáis nerviosas ni manifestéis reprobación si vomito el té, o impaciencia porque sea lenta; tampoco intentéis darme la comida a cucharadas antes de averiguar si tengo posibilidad para hacerlo yo sola.

¿Si me vuelvo incontinente, podríais continuar tratándome como un ser humano? Absteneos de arrugar la nariz de asco cuando descubrís mis sábanas mojadas.

No me tratéis nunca de «asquerosa». No me riñáis, ni me pongáis  en una situación crítica pensando que lo hago a propósito. Deseo que se me proporcionen compresas o empapadores especiales y se abstengan de colocarme una sonda por razones puramente prácticas. No quiero pasearme con la bolsa de orina colgante, puesto que sería objeto de la curiosidad de mis nietos y una molestia para mí. Me gustaría que me llevaran al WC regularmente, que hagan que me mueva y no me dejen todo el día sentada en una silla con el pretexto de que es inútil ocuparse de una persona incontinente.

Sería una muestra de gentileza por vuestra parte manifestar interés por mi familia, por las fotos que estén en la mesilla de noche o por mis nietos cuando vengan a visitarme. Aun así, me parecería poco caritativo que me preguntarais por qué mi familia no se ocupa de mí o por qué mi hijo y su familia no me tienen con ellos. Puede ser que esté demasiado disminuida para que puedan cuidarme, o quizás no estén dispuestos a hacer el esfuerzo; pero, sea cual sea la causa, no deseo que se planteen estas cuestiones.

Seré feliz si puedo salir de vez en cuando, hacer una excursión al parque para ver los árboles en flor; las ovejas en la primavera, el mar en verano o, sencillamente, instalarme en el jardín cuando el tiempo lo permita.

Si estoy confusa o no comprendo vuestros deseos, no gritéis, por favor. Esto solo conseguiría agitarme y descomponerme más; incluso puedo volverme agresiva. Si me tratáis con delicadeza todo irá bien.

Cuando esté en el geriátrico, mi mundo será muy reducido. Permitidme que participe de vuestro mundo. Habladme de vuestra familia, de vuestros amigos, de vuestros días de fiesta…. Dejadme que hable de mi vida pasada; fingís, si es preciso, que os interesáis cuando yo os repita lo mismo que dije ayer o anteayer….

Pensad que, si una enfermera joven se casa o tiene un niño, el poder ver a la novia en todo su esplendor o el neonato será para mí un acontecimiento digno de ocupar mi pensamiento durante semanas.

Mis deseos y necesidades pueden pareceros ilimitados, pero no son más que exigencias banales y normales: quiero tener afecto, quiero estar bien alimentada y tener una persona agradable que se ocupe de mí.

Estoy segura, enfermera estimada y colega, que ya utilizas todos estos principios que se han enunciado, pero vosotros los tendréis que transmitir igualmente a las enfermeras jóvenes, puesto que, de aquí al 2020, yo quiero estar atendida por expertas que sean igual de amables que conscientes profesionales. ¿Al fin y al cabo, no desearíais vosotros esto mismo si tuvierais que estar un largo periodo en un hospital? »

 

Roca de arena Guille

Exterior de piedra e interior de suave polvo.

Brusquedad y ternura son tus sentimientos.

Fuiste niño adulto y no eras más que un niño.

Un fatal e inexplicable destino quiere que tu cuerpo, hoy, se vaya hacia tu medio ideal, la nieve, las montañas y la libertad dónde se que serás feliz y dónde siempre te encontraremos.

Mami

 

Querida Ana          

Querida Ana, toda tu vida intentando que adivinara que expresabas en tus cuadros, y ahora me piden que defina o explique el contenido de tu pintura.

Difícil tarea para una neófita en este campo que además envidiaba tus trazos y tu creatividad.

Ana, me siento en ese lugar del alma en el que la alegría de compartir contigo esta primera exposición póstuma atenúa la tristeza y el dolor vivido desde que te fuiste.

Viendo el color y la luz de tus cuadros veo esos días alegres en los que soñabas con ser Vincent hablando con su amigo Paul, explicándoos penas y alegrías como tantas veces hicimos tu y yo en el tiempo que compartimos que fue mucho e intenso.

También recuerdo como el estar delante de una tela en los días oscuros te ayudaba a salir del profundo pozo en el que un corazón sensible como el tuyo se hunde fácilmente.

Para mí la luminosidad y viveza de tus cuadros dan vida a todas las emociones incómodas que no te permitías vivir por respeto a los demás. Son la expresión de toda la fuerza e ímpetu que hubo siempre en ti a pesar de tu apariencia tan dulce y frágil.

Jamás he pensado que quisieras enviar un mensaje especial a las personas que admiraban tu obra. Creo que siempre te consideraste una persona normal, con un hobby que te llenaba de ilusión y que deseabas, simplemente, compartir con tus amigos, mejorar trazos, colores, y relaciones.

Solo en momentos especiales, soñando con los ojos abiertos, veías alguna de tus obras expuesta en un gran museo al lado de los grandes maestros impresionistas.

Cuando miro el cielo y el mar me aparecen tus grandes ojos azules, mirando tus cuadros apareces tú en todas tus dimensiones.

Dice el poeta:

No te has dado cuenta de que la vida

sólo puede darse a los que lloran

a los que aman o han amado.

Y si rechazas la pasión te pierdes en la sinrazón.

Te quiero y te admiro Ana. Hasta pronto.

 

Adeu i fins sempre Guille

Hola pequeño gran hombre, nos gustaría saber si en tu camino has encontrado respuesta a algunas de las preguntas que nos hacemos.

¿Vivimos en un sueño del que nos despertaremos un dia en un mundo totalmente feliz?  X 15 años.

¿Nos encontraremos en el nirvana? X 15 años.

¿Eres un enanito que nos ayuda, juega, canta y ríe con nosotros hasta que todos seamos enanitos felices? X 5 años.

Como piensa papitos y cómo tu mismo me dijiste en un bonito sueño, “Lo sabremos al llegar “ya que todos llegaremos a reunirnos contigo. Mami.

Heroi del nostre cor, no t´oblidis de passar-t’ho bé, pensa que tots som amb tu en el nostre dia a dia.

Love U

Mazingger-Z contra les vespes

Aquestes paraules les va escriure la Joana fa quasi 20 anys, es la historia de un triomf , la d’en Jordi contra la seva al·lèrgia mortal a la picada de vespa.

ES TITULA:

MAZINGER -Z CONTRA LES VESPES

Una historia de terror,  amor i humor

Veniu , veniu, que surt l’abejorro , no tonto que es l’abella Maia!!

Era la forma en que et veien els nostres fills, el   gran amb 15 anys et veia com un abejorro,  mig heroi mig emprenyador, per la petita només d’onze anys eres l’encarnació dels seus dibuixos preferits, l’abella Maia.

Feia molt poc temps que la vida ens havia canviat a tots.

El record dels nostre fills del dia del horror, del dia que hem van dir que eres mort, era un record còmic, el seu pare saltava com un posseït davant d’ells, inflat com el ninot de la Michelin.  Mai van percebre el perill: – el pare torna a fer el pallasso! es deien.  Érem de vacances a Salamanca i era força habitual que el Jordi  distragués els nens fent  pallassades. Era el dia del nostre 17e aniversari de casament.

No era això,

El teu darrer record abans d’entrar de ple en el xoc anafilàctic, van ser les paraules del metge que et va atendre  “muerto por muerto le doblo la dosis»

I tot per una punyetera picada de vespa, mira que ets fort ! Te’n vas sortir contra tot pronòstic .

Començava, tot i que encara no ho sabíem,  la llarga, bèstia i enguixant lluita contra la persecució de les vespes, el teu cos les atreia irremeiablement, les vespes t’estimaven i et seguien com si d’una flor es tractés.

Aquí no ni ha hagut mai, – deien els amics per animar-nos a sortir a la seva terrassa i en menys de 20 minuts n’havíem mort 14 .

A casa nostre segur que no, – deien els cunyats , fent el vermut dins a casa amb la vidriera tancada i tu assegut al sofà les veies xocar una rere l’altra contra el vidre.

Els pajaros de Hitcotch ???

I el Teletac? T’ha salvat la vida?  Potser si. Baixar la finestra per pagar  i entrar una vespa  era habitual,  a poc a poc sorties del cotxe, i començava  la gresca ! Moc ! Moc ! Les botzines ja cridaven i tu obries el maleter vigilant molt i  treies l esprai mata vespes , ruixaves el cotxe totalment tancat i esperaves….. fins que queien.

La medicina donava poques solucions, passes un primer any perdut, intentant buscar ajuda i és a l’Hospital de Sant Pau on et proposen experimentar amb petites dosis mensuals de verí de vespa fins a poder-te fer immune.

No vas dubtar ni un instant , t’hi vas apuntar , era la teva taula de salvació , davant de tothom aguantaves,  només els nostres fills i jo coneixíem els teus atacs de pànic.

Els tres érem conscients que una nova picada et mataria i les probabilitats eren altíssimes.

Marxar a treballar o a l’escola era cada dia un adéu , no se sabia si definitiu, tornar era una alegria per tots i  així dia rere dia.

Els anys passaven , tu anaves un mati al mes a Sant Pau , injecció de verí i control, aquest assaig clínic va durar més de 10 anys.

La teva enorme resistència començava a presentat símptomes de fallida , ja no aguantaves  més. El fum del tabac t’ajudava espantar i allunyar les vespes, arribaves a tenir un cigarret a la boca i un altre a les mans .

Els nostres fills que primer et veien com un Superman o com Sant Jordi matant el drac també estaven esgotats.

Això no pot seguir així ! – Cridaves

No he sabut mai si la idea va ser teva o dels metges però que va ser la millor idea per tots , per boja i arriscada que fos ja ningú en dubta.

Ens vas reunir a tots i ens vas comunicar la teva decisió: per el Febrer hem faré picar per una vespa, farem una prova empírica amb la gent de Sant Pau, necessito saber si la vacuna que m’estan injectant serveix per alguna cosa , quan de temps tinc fins un nou xoc anafilàctic.

Prefereixo enfrontar-me a la mort d’un cop que el no viure actual.

Per animar als fills els expliques com es farà , biòpsies i seguiment fotogràfic,  i per descomptat els promets que guanyaràs  les vespes.

Arriba el  Febrer , les vespes han d’ arribar de Màlaga , jo i el nostre fill gran anem a signar a Sant Pau conforme no reclamarem res al hospital si alguna cosa fallés.

I de nou el terror , però tocava aguantar.

Quatre dies abans ens truquen.  Alguna cosa ha fallat, les vespes no arribaran de Màlaga , proposen ajornar o cancel·lar la prova.

Impossible ja estic mentalitzat, si hem moro que sigui aquell dia.

Només queda una solució:  avisem als amics , necessitem vespes.

 

l garatge de casa es converteix en un zoològic de vespes , de totes menes i tamanys, cada una dins un pot de vidre perfectament tapat, amb un petit foradet per respirar i perquè jo les alimenti amb suc de raïm cada dia amb una petita xeringa.

Alimentaré a l ‘assassina del meu home o alimentaré a la seva salvadora ?

Com una pel·lícula italiana , arriba al dia i amb molta cura dipositem 7 pots de vidre dins una gran caixa i cap a l’Hospital.

Fèiem broma per camí.

Si teníem un accident ja no caldrà la prova,” la farem al mig del carrer.

A Sant Pau, metges i infermeres ens esperen.

Has vingut! Comenten incrèduls.

Tallen una gran xeringa i amb molta cura hi fan entrar la vespa. Tapen la xeringa amb una gasa i pressionen sobre el teu braç, segons eterns mentre baixa l’èmbol a poc  a poc.  La pressió obliga a la vespa a picar.

Ja esta fet ! Ja no hi ha pas enrere. A esperar com es transforma de nou en el ninot de la Michelin. Un nou episodi còmic ajuda a treure l’angoixa de l’espera.  Tot va molt de presa, la vespa s’escapa, una nova picada seria mortal. Amb grans llençols i tot el que es té a mà metges i infermeres corren rere la vespa. L’ únic que no ho fa és el fotògraf , la seva càmera no para d’enfocar el teu cos.

Tot acaba bé, la vespa és caçada , se’t subministra la cortisona quan entres en fase critica, has guanyat , ets viu! El diagnòstic es molt bo , entre la picada i la reacció anafilàctica tens mitja hora , tota una vida en comparació als 6 minuts del primer cop.

Aquesta mitja hora ens canvia de nou la vida, no estàs curat però probablement estàs salvat.

Al cap de pocs dies,  celebrem amb els amics una gran festa. És  la celebració d’un naixement , tornes a viure la vida, els amics et regalen un Mazinger Z , ets un robot i tens tots els seus poders , la senyal de que sobreviuràs.

Hem  après a relativitzar ho tot , hem patit però som forts  quasi tant forts com Mazinger Z , l’heroi dels nostres fills.

D’aquesta historia et ve la teva resiliència, la teva capacitat de superar durant 13 anys un càncer darrera l’altre fins a contar-ne sis.

D’aquesta història ens ve a tots la capacitat de enfrontar-nos amb la malaltia, malaltia que sempre en Jordi va percebre que hi podia lluitar, perquè contra el càncer tenia temps , un temps que no tenia contra la vespa.

!Llàstima del tabac que no vas saber treure a temps!

Avui el càncer t’ha vençut però has lluitat fins al final perquè mai has perdut l’esperança.

 

VISCA LA VIDA

 

ADIOS MAMI

Hola a todos, gracias por acompañarnos en este dia.

Mamen para los que la conocíais más íntimamente empieza un nuevo camino que un día u otro todos haremos.

Por ciclo de vida no podemos pedir mucho más para una persona. En este momento me produce más dolor es el estado de mamá en estos últimos años, han sido muchos, dieciocho, en los que su vida se ha visto muy mermada.

Me gustaría recordar algunos de los hechos que definían a mamá.

Mamá era presumida y se sentía la más guapa, lista y sabia de todas sus amigas, la que vestía mejor, la que cocinaba mejor, y la que tenía las hijas más guapas.

No os hablaré del esposo, mi padre, que era el doble de Errol Flynn., y gracias a su frase eres igual que tu padre yo me sentía Rita Haiworth.

Éramos tan guapas que nos vestía a medida en la mejor modista de Barcelona, por lo que Ana y yo estábamos contentísimas de vestir el uniforme del colegio para no desentonar con el entorno……

Los animales le gustaban mucho por eso compramos dos hámsteres (Ana e Isa) el sexo no importaba. El día que mamá se cansó de verlos sucios y malolientes los lavó con un buen champú, eso sí, y los puso a secar al sol para que no enfermaran por el frio. Los hámsteres no enfermaron nunca más, ya que murieron de una insolación.

Después llego nuestro perro King al que mamá cuida con buenos filetes.

Mamen tenía carácter, tanto que hasta mi padre le daba la razón, imaginaros nosotras.

Los deberes se hacían al llegar a casa, luego clase de piano (a ella le gustaba) y refuerzo de francés.

De la adolescencia no hablaré ya que me extendería demasiado y hablaría de problemas más íntimos.

Recuerdo el primer día que hice una tortilla de patatas siguiendo sus instrucciones, es la tortilla de patatas que más me ha llenado en mi vida, al darle la vuelta se me cayó sobre la cocina y entre Ana y yo tuvimos que comernos la que cayó y la que ella hizo para enseñarme de nuevo.

Mami, ayer estuve guisando tu pollo pepitoria correctamente, tus albóndigas con salsa blanca, tu caldo y tu conejo con tomate y sobre todo su tocinillo al horno, cuya receta se seguirá haciendo cada Navidad en casa. Tus calamares rellenos no los cocino porque no le gustan a nadie, pero si me envías una orden los hago.

José Luis la llamaba capitán de navío. Ella, desde el salón, daba órdenes de todo y a todos, y controlaba si estaba correcto o no, siempre bajo su criterio. Suerte que éramos buenos grumetes.

Como os dicho hacía ya muchos años que Mamen llevaba una vida muy distinta como sabéis todos los que nos conocéis.

Se vivieron muchos momentos tristes que mamá siempre nos hacía olvidar con sus fechorías.

A pesar de no estar bien no dejó de comer patatas chips ( prohibidas por prescripción facultativa) y sus bocadillos de pan que no engorda (integral) eso si eran bocadillos pequeñitos, las bolsas de patatas siempre estaban escondidas y tenías que ser un Sherlock Holmes para encontrarlas.

Ya en la residencia el mejor regalo que podías hacerle era Jamón (jabugo) y como no los deseados merengues, ¡ah! y las cajas de bombones para las enfermeras…la única que los comía era ella, si le decías que comía demasiados su respuesta era Nooooo es que me los cogen……

Lo que seguía en su conciencia era que la cuidaran (salir con la silla de ruedas como una reina) custodiada por sus damas de honor Marta y yo.

Cuidarme a mí, parece, que era importante. En uno e sus ingresos en la clínica  se me ocurrió decir: ¿Mamá tú crees que a mí me cuidarán estos niños tanto como te cuido yo?

A ti te cuidaré yo Nena…respondió.

Bueno, mami hemos tenido una relación intensa, he estado a tu lado todo lo que he podido.

Te quiero y te agradezco que seas mi madre, que me hayas dado la vida y que, gracias a ti, papa y todos vuestros ancestros hoy tenga a mis hijos y a mis nietas.

Espero que cuando llegues al lugar de la Paz reconozcas a Guille, Papa, Ana y a todos los tuyos.

Te quiero