Cambios vitales

Duelo Infancia

Duelo Infancia

Duelo Infancia

Hablamos de niños de 1 año a 7/8 años. Estas pérdidas son muy distintas para los niños si la persona que fallece es uno de los progenitores, cuidadores directos, o familiares próximos, por la fuerte pérdida que sufrirá la familia en general. El estado emocional de las personas que quedan es muy importante en las edades a las cuales nos referimos. Si se puede, se tiene que intentar que las rutinas diarias sigan siendo las mismas. Si la persona fallecida es uno de los progenitores, el que queda, si puede, tendrá que hacerse cargo de todas las necesidades familiares a todos los niveles, es bueno que pida ayuda a nivel logístico y emocional a familia y amigos por un tiempo para sentirse sostenido y acompañado en esta situación. Él o ella sufren por la muerte de su pareja y por el dolor de sus hijos.

En estas edades los niños se sienten muy desamparados por las separaciones, sean cortas o largas, hay que acompañarlos sin palabras grandilocuentes, con pequeños ejemplos que entiendan sobre la partida de la persona que era todo un mundo por ellos.El núcleo familiar ha cambiado para todos tanto si es un fallecimiento o una separación.

No es aconsejable, hacia ellos, vivir con la mentira de que todo va bien o va a ir bien, que no es nada grave, ni que lloremos a escondidas. Hacer esto sería un engaño, la vida que se llevaba ha cambiado, el ambiente en casa también, menos alegría, menos sonrisas, más nerviosismo y mucha tristeza. Los niños, por pequeños que sean, son muy buenos lectores y receptores de la sensibilidad de su entorno, del tipo de abrazos que reciben y de la tonalidad de las conversaciones que les rodean.

No dejemos a los niños al margen de la vivencia que estamos pasando, ellos entenderán lo que puedan, y más adelante, cuando nos sintamos más fuertes, podremos hablarles de la manera más adecuada. Esto hará que aquella etapa de su vida no quede borrada para siempre. Ya ha perdido a uno de sus seres queridos, por lo tanto, mantengamos vivo el tiempo que compartimos juntos para que el niño no tenga un vacío en su vida, sino una dura experiencia de la que se ha recuperado. No hacerlo sería hablarle de un fantasma toda su vida.

Quizás no sabremos si procesan o no el duelo, si vemos cambios importantes físicos o emocionales consultaremos con el pediatra explicándole lo sucedido y si es necesario nos derivará a la persona indicada, al menos para explorar si el motivo de estos cambios es debido a la pérdida.

Éste puede ser un duelo complicado familiarmente. El progenitor que queda pasa por tantos duelos como hijos tenga más el duelo por la pareja. En el momento de la pérdida su primer dolor se enfoca en la persona fallecida, sobre todo si ha sido una muerte inesperada. Puede, de momento, encontrar apoyo y ayuda para los trámites, y el cuidado de los hijos y de sí mismo. Quizás , si ha sido una pérdida esperada, ya se ha entrado en el duelo, puesto que el tiempo de enfermedad ha hecho que todos  pudieran prepararse para el desenlace.

Sea el tipo de pérdida que sea el progenitor que queda empieza a preguntarse cómo lo viven sus hijos, si sufren, cómo y cuánto sufren, si lo podrán superar, si es capaz de acompañarlos en su dolor… Ya no ve a los hijos del mismo modo y esta situación no deja de ser una pérdida, que tarde o temprano, tendrá también que gestionar. Si como adulto trabaja su duelo y ve que va mejorando podrá acompañar mucho mejor a los hijos de su pérdida. Apuntamos también que los niños pueden haber elaborado el duelo sin que nos demos cuenta. Algunas de las reacciones nuevas que vemos en ellos pueden ser síntoma de una elaboración. Silencios, rabietas, rotura de juguetes, pelearse sin motivo evidente, no querer ir a la escuela, no querer ver amigos, estar muy cerca o muy alejado del progenitor que queda…

Los niños hasta los 7/8 años no entienden el sentido de morir y no tiene la capacidad cognitiva de expresar los sentimientos verbalmente como nosotros, se expresan con el comportamiento.

Irá bien estar pendientes de ellos también más adelante durante la adolescencia y pubertad por si nos encontráramos con reacciones tardías de la pérdida vivida.

 

 

Recomendaciones de lectura

Info

Lectura-infant

Música

Cine-Ponette

Cine-Coco- 

Meditación niños