Cambios vitales

El proceso de duelo, una vivencia incómoda

El proceso de duelo, una vivencia incómoda

El proceso de duelo, una vivencia incómoda

«A veces la vida nos pide recordar que pérdida y ganancia son dos caras de la misma moneda.»

El duelo es la respuesta emotiva, psicológica y física a la pérdida de alguien estimado, de una parte, física o mental de nosotros mismos o de alguien de nuestro entorno, también delante de otras perdidas vitales como trabajo, divorcio o emigración. El proceso de duelo es el periodo que vivimos hasta reestructurarnos después de pérdidas vitales.

Un duelo no es una enfermedad sino un proceso lógico y necesario emocional, física y mentalmente. Decimos lógico y necesario porque, sin ser una enfermedad, necesitamos tiempo para vivirlo e integrarlo, así como una mínima ayuda farmacológica en algunos casos. Esto hará que nuestra vuelta a la vida se haga desde la serenidad, atendiendo y respetando nuestro proceso interno, y evitará que el duelo se transforme en una enfermedad psicológica o psiquiátrica.

“Arriesgarse es perder el equilibriomomentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo»
Sören Kierkegaard.

Duelo y pérdida para reconstruir la vida.

¿Por qué es aconsejable hacer y cerrar el duelo?

La pérdida de una persona estimada es la más dolorosa que podemos vivir, a causa de los vínculos que establecemos, la edad y circunstancias de la persona fallecida y en cómo ha sido su fallecimiento. Para poder recuperarnos sanamente tenemos que darnos el espacio suficiente para procesar las pérdidas e integrarlas, igual que damos un tiempo para restablecernos de cualquier enfermedad física. La mayor utilidad de elaborar un duelo es poder reconstruir nuestra vida de tal forma y con tales medios que podamos seguir el camino libre de carga emocional, física y mental.
Esta reconstrucción nos lleva a una nueva vida a la que añadimos aprendizajes y herramientas obtenidos en el proceso vivido. Nuevos vínculos personales, nuevas vivencias y nuevos valores se incluyen en nuestro carácter o personalidad y hacen que volvemos a ser más con más autoconocimiento.

Durante esta reconstrucción personal nos encontramos sin un suelo que nos sostenga, sin saber quién somos ni hacia dónde vamos. Nos parece que no avanzamos, que nuestro dolor nunca finalizará, que jamás nos recuperaremos y que nadie sufre como nosotros. Todos estos pensamientos no son más que la contaminación emocional que nos produce el sufrimiento. En este momento es nuestra realidad, y tenemos que trabajarla para poder cerrar el duelo, vivir una nueva vida y aprender a situar a la persona u objeto que hemos perdido en el lugar que le corresponde en nuestra vida actual.

¿Qué es elaborar un duelo y cuáles son los beneficios que podemos?

Cerrar un duelo o pérdida vital no es olvidar, es integrar en nuestra vida las experiencias de este gran cambio de vida para poder seguir nuestro camino sumando el aprendizaje que hayamos hecho en el proceso de reconstrucción personal.

La experiencia es muy dura cuando la estamos viviendo, no vemos salida ni futuro. Pero podemos asegurar que veremos salida, y que tenemos futuro desde la aceptación y la sabiduría a la cual nos lleva la elaboración de una pérdida vital sea física, intelectual o emocional.

El reconocer nuestras pérdidas aumenta nuestro autoconocimiento. Al elaborar procesos vitales encontramos cualidades y herramientas personales, tan escondidas en nosotros, que las creíamos inexistentes. Hay pocas vivencias personales que nos den tanta sabiduría y motivación para ser capaces de continuar con una nueva vida reestructurada, ordenada, tranquila y dichosa como elaborar conscientemente una gran pérdida o de esas pequeñas pérdidas, importantes en su momento que vivimos desde que nacemos.

«Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarse a que te devore desde el interior.» Frida Kalho

Más Información:

Cine: https://www.filmaffinity.com/es/film382702.html

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Info: https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/preguntes-frequents/enric-alvarez-cap-de-psiquiatria-de-lhospital-sant-pau-es-normal-tenir-por