Cambios vitales

MI QUERIDA ALCACHOFA

MI QUERIDA ALCACHOFA

MI QUERIDA ALCACHOFA

Mi querida alcachofa, cómo naces, creces y te desarrollas nutriéndote de la tierra, el sol, el agua y el aire me hace pensar muchas veces en el nacer, crecer y desarrollarse el ser humano.

Quizás tú, al igual que él hace vas escondiéndote al crecer, equivocadamente, en esas hojas verdes y duras que te van cubriendo, dia tras dia, para protegerte del mundo en el que creces y te desarrollas hasta que tus semillas vuelven a la tierra para dar vida a varias de tus semejantes.

¿Tú también crees que esa es la mejor manera de protegerse de tormentas, sequías, del fuerte sol y del viento?

¿Dónde estás TU realmente en el interior?

¿No te constriñen demasiado esas hojas protectoras?

Cuando te voy liberando de ellas encuentro dentro de ti esa suavidad dulce y tierna que te caracteriza y que es lo que más me gusta de ti.

Me ocurre igual con conocidos y amigos, la parte que más me gusta de ellos es la que esconden tras sus corazas protectoras, que tanto daño me hacen si me relaciono con ellas, esa parte tan genuina, tan simple, limpia de juicios y opiniones.

Ellos, al igual que yo, no se han dado cuenta que al ir creciendo han ido perdiendo toda su parte suave, amorosa y compasiva, se puede comprender muy bien ya que todos hacemos lo mismo. Esas máscaras con las que andamos por el mundo, poco a poco, ¡nos hacen creer que es lo que somos realmente y olvidarnos de lo que tenemos en nuestro interior!

¡Como me gustaría que alguien me las fuera quitando y me liberara de ellas! Yo tengo demasiado miedo.

Isa