Cambios vitales

NIDO VACIO

NIDO VACIO

NIDO VACIO

¿Síndrome del Nido Vacío?

Hoy he vivido una mañana dura. He entrado en ese vacío existencial que produce una separación.

Hijos y nietas que viven fuera de España han vuelto a la ciudad que les acoge por unos años. Hemos pasado juntos 6 meses, confinamiento y vacaciones, ha sido una experiencia muy especial que marcará mi vida como una época llena de cariño, risas, y celebraciones de cumpleaños, en momentos complicados de vivir a nivel mundial. El miedo, los desacuerdos y alguna que otra discusión han estado presentes, evidentemente.

Llamo vacío existencial a esa sensación que vivo, al despertar una mañana sintiendo que no hay nada ni nadie a mi alrededor que me pueda sostener, es una sensación en la que el miedo, la angustia y la desesperación, están presentes en mí.

¿Me cuesta pensar o no quiero pensar? ¿Me cuesta moverme o no quiero moverme? ¿Cuánto durará? ¿Recuperaré la energía y el ánimo de ayer?…

Creo que soy afortunada de haber convertido ese vacío existencial en un vacío fértil dónde además de crecer el miedo y la angustia, puede crecer también el cariño y la compasión hacia mí y hacia los demás. Esta comprensión me ayuda a ver ese vacío existencial como el amigo que me hace mirarme internamente y comprender que tengo el derecho asentir lo que siento, a permitirme estar mal, sin vacío pocas cosas o ninguna pueden llenar mi existencia.

Lo comparo con esa botella llena en la que quiero añadir más agua, tan solo vaciándola, mucho o poco, podré llenarla de nuevo con el agua fresca que me alimenta.

Cuando entro en esta situación incómoda y dolorosa, en ese vacío de mi existencia, sé que tan solo gracias a él sé salir a vivir de nuevo, ya que mientras lo transito ese contenedor emocional lleno de miedo y angustia se vacía, dando espacio a disfrutar plenamente del recuerdo y las sensaciones de lo vivido.

Lo que llaman el síndrome del Nido Vacío, para mí es un duelo más que toca aprender a vivir.