Cambios vitales

RITOS FUNERARIOS

RITOS FUNERARIOS

RITOS FUNERARIOS

LOS RITOS FUNERARIOS

Llamamos ritos funerarios a las reuniones y prácticas de personas allegadas a un difunto en el momento de su partida.

Si nos referimos a rituales religiosos es evidente que cada religión tiene los suyos, los creyentes de dichas religiones, seguirán los rituales que correspondan a cada una de ellas, con más o menos rigurosidad.

Hace años que en occidente se celebran rituales de despedida sin ninguna connotación religiosa, se acompaña a la persona estimada en una ceremonia en la cual se recuerda su vida, se hacen lecturas que hagan referencia a sus preferencias literarias o a su personalidad, se oye su música más apreciada, sus flores preferidas y todo aquello que haga personalizar nuestro recuerdo hacia ella.

Compartimos nuestra tristeza por el dolor de la pérdida con familia y amigos recordando las vivencias que nos unían a la persona que estamos despidiendo, los más allegados encuentran apoyo en estos primeros momentos.

Podemos expresar nuestros sentimientos abiertamente con la confianza de que somos comprendidos y cuidados en nuestra nueva situación de vida. Nos permitimos también cuidarnos a nosotros mismos en esta situación sobre todo si somos personas poco emotivas.

Los rituales funerarios son muy importantes para procesar el duelo ya que es el primer encuentro donde estaremos sin la persona que amamos.

Es importante ver al difunto, quizás nos sea difícil, aunque es el modo de darnos cuenta de lo que estamos viviendo y confirmar sensorialmente que no la volveremos a ver.

Conocemos la famosa frase de Prefiero Recordarlo Vivo, esta  frase es el principio de la negación de lo que vivimos en estos momentos que es la pérdida de la persona amada y no nos facilita en absoluto un buen proceso de duelo ya que la negación no es más que la protección que usamos para no ver la realidad de esta pérdida vital.

Si realmente creemos que ver dos días al difunto va a borrar los años de vida compartidos, tendremos que plantearnos el vínculo y relación que no unía y, cuidarnos con un buen acompañamiento de duelo ya que podemos hacer un duelo patológico por vivir en una fantasía.

Volvemos a no querer ver la realidad de la vida, la que tan habitualmente no queremos reconocer como hemos dicho en otras ocasiones.

Que vamos a morir es la única experiencia segura que viviremos en nuestras vidas.

Cuando el dolor se haya atenuado hay muchas posibilidades de que lamentemos no haber querido ver al difunto, sobre todo si ha muerto a causa de una larga enfermedad, ya que él ha dejado de sufrir y eso nos hace sentir una gran paz interior a pesar del dolor que experimentemos.

 

Más que preguntarle, le permito que me hable. Soy el oyente último del relato de su vida solitaria. Josep

 

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