Cambios vitales

YA HACE 25 AÑOS

YA HACE 25 AÑOS

YA HACE 25 AÑOS

Carta a Guille 1976-1995

Hola pequeño gran hombre, hace muchos años que no me dirijo a ti para explicarte cómo me siento, que hago y que pienso.

¿Recuerdas los primeros años después de tu muerte? Nuestra relación se convirtió en estos diálogos internos que tenía casi cada día, escritos desde el infierno de una madre que ha perdido lo más preciado de su vida y a la que en aquellos momentos nada le importa, ni sus otros hijos ni su esposo, ni sus padres y hermana… ni su propia vida.

Me perseguía el pensamiento de que ya no era una persona y que jamás lo volvería a ser. Me sentía un bloque de hielo que hervía por dentro con el único deseo de fundirse y desaparecer de este mundo tan extraño y vacío.

Poco a poco, con el apoyo de la familia, amigos y una buena terapeuta., empecé a sentir y pensar que, aunque el hielo pasara al estado líquido nunca dejaría de ser agua, dado que la naturaleza íntima de todo lo que existe en este mundo es común a todos los seres. Lo vemos muy bien en el agua, puede ser hielo, vapor, gota, espuma… sin dejar nunca de ser agua.

Vivía en un estado en el que la única salida que encontré, para sentirte cerca, físicamente, fueron estos «diálogos internos dirigidos a ti » escritos en aquellas libretas tan especiales, ya que recogían sentimientos muy íntimos y calmaban en algo mi dolor.

Tú fuiste el mejor regalo que puede recibir una madre, contigo aprendí a serlo, ya que fuiste mi primer hijo, también me enseñaste lo peor que puede vivir una madre, que un hijo muera antes que ella. Más tarde llegaron otros regalos como tú de los que sigo disfrutando y, disfrutando.

Poco a poco, al cabo de un tiempo fui sintiendo pequeños cambios internos y los sentimientos fueron aflorando de nuevo, así comenzó mí deshielo y se transformó en agua clara, volví a sentir a tus hermanos, tu padre, tus abuelos y se extendió a la familia y a todos los amigos próximos que nunca dejaron de acompañarme, con más o menos presencia, y siempre respetando mis silencios y mi llanto en este infierno consciente.

Doy las gracias a todos ellos, y, me disculpo con tus hermanos y tu padre por el tiempo de orfandad y viudedad que sintieron.

Me sigo preguntando qué palabra se utiliza para nombrar a unos padres que han perdido a un hijo y no la encuentro, se nombra con la frase… «padres que han perdido un hijo.» (Quizás no se encuentra esa palabra por ser una vivencia demasiado dura.)

Recomencé mi trabajo a los 4 o 5 meses de tu perdida, y también me sentí rodeada del respeto y el cariño de las personas que conocían lo que había vivido.

Es también cierto que algunas personas, tanto cercanas como lejanas, no pudieron estar a mi lado, ahora pienso que la situación les superaba al darse cuenta que nadie está exento de vivir una experiencia tan dura como la de la persona que tenían delante. Terrible espejo de sus emociones.

Que doloroso era también responder a las preguntas, cuántos hijos tienes, cuántos sois en casa, vendréis todos…

Que no me preguntaran por ti, con la excusa de no hacerme llorar o entristecerme aún más, hacía que negaran tu existencia durante los años que convivimos. Cuánto miedo tenían a una muerte imaginaria mientras yo estaba aprendiendo a vivir sin ti.

Guille, elaborar tu pérdida, digo elaborar no perderte, fue un regalo de la vida, con el tiempo puedo asegurarlo. Poco a poco, siempre remarco, poco a poco, puesto que mi proceso de duelo fue muy  largo, entré a conocer y a sentir algo muy nuevo para mí, mi mundo interno, es decir, que, buscando dónde encontrarte, me encontré a mí misma. Por ello siento que la naturaleza profunda de los seres humanos está unida en algún recóndito espacio que no conoce nuestra burda conciencia, con la que vivimos en este mundo. Cuántos recursos, herramientas y potencial desconocido encontré de mí misma.

Aprendí, que la muerte traumática de un hijo es la peor pérdida que se puede vivir, quizás nos corrobora que no somos seres infinitos. También me di cuenta de que aquella desesperación que teníamos tu padre y yo por no haber muerto en tu lugar podía ser debido a un sentimiento muy egoísta, ya que el trasfondo, en algunos momentos, era no sufrir como lo estábamos haciendo, y creer no tener derecho a seguir viviendo, ya que por edad y la ley de vida, que creía entonces, tú tenías más derecho a vivir que nosotros.

¿Qué entiende la Vida de estos derechos tan humanos bañados de creencias, juicios y emociones tan erróneas y perturbadoras?  La Vida tiene su camino y, en estos casos, nos damos realmente cuenta de lo insignificantes que somos, solo hay que girarse a mirar el mundo que nos rodea con una mirada amplía, inteligente y compasiva, y no con el miedo que nos invade habitualmente ante el dolor, para darnos cuenta de que lo que nos ocurre no tiene nada que ver con lo que los humanos nominamos ley de vida.

Algunas frases estereotipadas, que escucho y me respondo, que habitualmente se oyen cuando fallece una persona, sobre todo si es joven.

¡No es ley de vida!

¿Ley de vida? ¿Ley de vida o ley humana?

¡No le tocaba!

¿Por qué no le tocaba, si en el mundo mueren tantas y tantas personas cada día de cualquier edad?

Te acompaño el sentimiento.

¿Qué sentimiento? ¿Es que tan solo tenemos sentimientos cuando alguien muere?

¿Por qué ha tenido que irse él si era tan buena persona, tan vivaracho y guapo?

¿Solo pueden marchar las malas personas, los bobos y los feos?

Se que son estereotipos aprendidos por cortesía humana, pero muy dolorosos de escuchar cuando has perdido a un ser querido, a pesar de ello la compañía de familiares y amigos es muy reconfortante.

El egoísmo humano, tan necesario en nuestras vidas para sobrevivir, se extralimita cuando creemos que somos seres infinitos e intocables por la Vida.

Mi vida desde tu muerte, como bien sabes, ha estado bastante llena de pérdidas importantes, Carlos gran murió tras un año de hacerlo tú, la enfermedad de Ana durante años hasta su fallecimiento pasando por tanto ensañamiento terapéutico y Mamen con años también de complicada enfermedad, residencia geriátrica y su tránsito, para mí demasiado tardío si hubiera podido elegir. Julia, que ha estado con nosotros hasta sus 97 años me ha dado la paz de ver cómo se puede vivir una vida plena y disfrutando hasta sus últimos días, se lo agradezco de todo corazón.

Gracies a todo lo que fui aprendiendo desde que no estás físicamente pude resolver estas pérdidas, no sin dolor, pero sí sin sufrimiento, es decir, pudiendo vivir en el aquí y el ahora, la aceptación de que con lo  que nos da la vida, bueno o malo, tenemos que convivir.

Sabes que también disfruto, desde hace años, de todo aquello que la Vida me presenta, eso sí con altibajos, ya que aún no estoy suficientemente pulidita emocionalmente y por eso sigo trabajando en mí. A veces, se me va la olla, y vuelvo a creer que la felicidad está en el Tener y no en el Ser

Las vivencias más importantes son las que comparto y disfruto con los que quiero.

Las tonterías y risas de siempre con familia y amigos las seguimos haciendo igual, igual, a cuando tú estabas aquí; te lo pasabas en grande.

La unión de Carles con Ivonne ha hecho que aumente la familia con dos maravillosas, divertidas, encantadoras y algo lloronas personitas Nina y Lea. También se nos ha unido Anna la pareja de Albert. Titi no se ha decidido por ningún príncipe azul de los que ha conocido, Titi es mucha Titi, eso sí hemos disfrutado de la compañía de algunas de sus parejas, aunque la perfecta todavía no ha llegado.

Bueno Guille, aquí acabo, ya sé que tú sabes todo esto, puesto que desde la parte de conciencia que nos une lo compartimos todo. Yo, muchas veces, cuando la vida alborotada que llevamos me lo permite, puedo interiorizar mis sentimientos y hablar desde esa conciencia universal o transpersonal que compartimos los seres humanos y proyectarlo en papel para objetivar mi realidad. Aprendí a hacerlo también procesando tu duelo, espontáneamente salió y funcionó como un buen remedio, así como repensar y escribir tu vida con nosotros, mirar tus fotos, hablar de ti con familia y amigos y conmemorar el aniversario de tu partida con una reunión de amigos durante 20 años¡¡¡Le dieron el nombre de la fiesta de La fiesta de (Guille), imagina!!!

Nunca he hablado así públicamente, es decir que solo las personas más próximas saben porque me dedico a la terapia de duelo o mejor dicho a acompañar cambios vitales, puesto que no solo la muerte física desestabiliza a las personas. Cualquier cambio puede hacerlo.

Deseo tanto que aprender de la pérdida sea una asignatura escolar, universitaria y de vida. Aprenderíamos que todos y todo lo que nos acompaña en nuestra vida es valioso, no le daríamos la espalda al duelo para aprender de la experiencia vivida, no enterraríamos lo perdido, lo colocaríamos en el lugar que le corresponde en nuestra vida presente y encontraríamos muchos recursos personales.

Os dejo esta carta en el 25 aniversario de la muerte de Guille, quizás alguien se anima a reestructurarse como persona para no tener que vivir un largo infierno.

T´estimo petit gran home

Maroneta